No existe ni una sola alma en el universo de las Artes Marciales Mixtas que no conozca la cara, la voz y la trayectoria de un Tito Ortiz.  “El Chico Malo de Huntington Beach” como todos lo conocemos, una de las figuras más carismáticas y polarizantes en la historia del deporte y de UFC.

 

Probablemente quien le enseñó—o lo empujó—a Dana White a ser tan ruidoso, en ocaciones grosero y altamente opinionado como es, Tito Ortiz es la estaca en donde amarran a todos los auto-promovidos y glorificados genios de la habladuría.

 

El primer verdaderamente exitoso campeón de pesos semi-pesados de UFC, Ortiz todavía ostenta el record a la mayor racha de defensas al título divisional con cinco defensas.  Un maestro del “ground-and-pound” o golpes en la lona, Ortiz ganó ocho de sus primeras 14 peleas en el Octágono vía nocaut o nocaut técnico y dos sumisiones.

 

Aún después de derrotas en contra de Frank Shamrock, Randy Couture y Chuck Liddell, Ortiz todavía era un bastión de poder dentro de la UFC y por supuesto, un activo taquillero entre los fanáticos.

 

Pero algo pasó, algunos dirían que la segunda derrota a manos de Chuck Liddell le puso el corcho a la carrera de Tito Ortiz, pero la verdad del caso es que, Ortiz cayó víctima tanto de las lesiones como de la evolución de un deporte que ha tomado al mundo por asalto.

 

En un deporte donde la mayoría de los peleadores en el tope de cada división son igualmente peligrosos en cualquier área del juego, no es suficiente ser un buen luchador o ni siquiera muy bueno al raz de la lona—se necesita un aresenal sólido de habilidades completas para competir, especialmente con jóvenes que han crecido dentro de la era del MMA.

 

Lo más cerca que ha estado Ortiz de por lo menos no perder una pelea fué hace exactamente cuatro años menos cinco días, cuando se enfrentó a su colega en el arte de la habladuría, Rashad Evans, terminando el combate en un empate.

 

Sin victorias desde Diciembre de 2006 y con un alud de controversias y dimes-y-diretes entre el y el impulsivo presidente de la UFC, muchas personas simplemente no pueden entender como Ortiz permanece aún en el roster de la UFC.

 

Para personas que entienden como operan los negocios es un simple asunto de números—Ortiz es un agente taquillero y un atractivo para los espectáculos en televisión.

 

Y ésa mis amigos, es una razón muy válida para la UFC mantenerlo alrededor a pesar de su desastroso record en sus últimos cinco años, pero será este el final de la carrera de Tito Ortiz?

 

UFC 132 nos trae Tito Ortiz vs. Ryan Bader y para algunos—especialmente para la plana mayor de UFC—una derrota aquí sellaría el final de la carrera de Ortiz dentro de el Octágono.  Aún así, no es la primera vez que escuchamos eso, verdad?

 

Se impondrá Tito a una racha de derrotas de cinco años y recuperará algo de ritmo?  Probrará el poderío de Bader ser demasiado para Ortiz?  Podrá Bader detenerlo antes de la campana final?

 

My predicción, podemos levantar nuestra mano y saludar a un hombre que nos ha dado momentos inmensamente exitantes en el MMA.  Yo digo que Bader vence a Tito Ortiz esta noche y con eso, otra estrella de los días de antaño de la UFC concede y le dice al público “adiós.”

 

Seguramente digo, no me molestaría tener que comerme estas palabras, pero lo más probable es que no tendré que hacerlo.

 

Gracias por su lectura.

 

Originalmente publicado en The MMA Truth.

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